La vida que yo veo

Éste es el blog de Javier Pérez, profesor de Lengua y Literatura del IES "Pedro de Ursúa" de Mendillorri (Pamplona)

miércoles, 25 de mayo de 2016

La comida del hidalgo manchego

 Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos consumían las tres partes de su hacienda.

  ¿Qué comía Don Quijote? La olla era un guiso de carne con legumbres y el salpicón se preparaba con las sobras de la olla, aderezadas con vinagre, sal y pimienta, así que comer olla  y cenar salpicón era lo más usual para la gente sin muchas posibilidades económicas. Los viernes estaba prohibido comer carne, de suerte que las lentejas eran plato único, y eso se compensaba el sábado con los duelos y quebrantos, es decir, huevos con torreznos. El domingo se celebraba con un palomino, que normalmente sólo los hidalgos poseían palomares.
  Pero vamos a detenernos en el hecho de que la olla contuviera algo más vaca que carnero. Al carnero se le castraba al poco de nacer, lo que hacía que su carne fuera especialmente fina, y se le sacrificaba joven.  En cambio a la vaca no se la mataba mientras siguiera dando leche, de modo que su carne era más basta, pero una sola vaca era mas voluminosa que varios carneros. En suma, la carne de vaca era doblemente barata, por basta y por abundante mientras que la de carnero era doblemente cara, por fina y por escasa. De ese modo nos dice Cervantes que nuestro hidalgo no era especialmente rico, insistiendo luego con que esa comida tan sencilla se llevaba tres cuartas partes de su dinero. Aun así, seguramente gastaba menos en comer que en adquirir novelas de caballerías.











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