La vida que yo veo

Éste es el blog de Javier Pérez, profesor de Lengua y Literatura del IES "Pedro de Ursúa" de Mendillorri (Pamplona)

martes, 26 de noviembre de 2013

Locus amoenus

Es decir, lugar agradable. Por lo general es un claro de bosque, donde entra suavemente la luz solar y la sombra no es fría, donde se escucha el canto de los pájaros y el murmullo del agua. En suma, una naturaleza convencional e idealizada.
Este tópico es propio de una cultura urbana, que mira a la naturaleza con nostalgia; no encaja en una cultura rural, en la que el bosque es refugio de malhechores y fieras.  Por otra parte, este paisaje, al ser húmedo y umbrío, es la antítesis de lo que suele ser el paisaje mediterráneo. Así vemos como la literatura afirma el mundo en el que ha sido escrita, incluso -y sobre todo- cuando lo niega.
La frecuencia de este tópico en la lírica meridional puede relacionarse con la apetencia de los europeos nórdicos de ir de vacaciones al sur.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Tiempos del texto narrativo

Podemos distinguir tres:

-tiempo de lo narrado
-tiempo de la narración
-tiempo del narrador


 El primero es la situación y duración de los hechos. Hay narraciones ultrabreves, a las que solemos llamar minicuentos  o bien microrrelatos:

 Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

(Augusto Monterroso)


Y en el otro extremo hay narraciones que abarcan siglos, las novelas río. El ejemplo más famoso es Cien años de soledad, pero también podemos citar La buena tierra, de Pearl S. Buck.

 Pero no siempre el tiempo interno se corresponde con el tiempo externo. Así, en las novelas de Virginia Woolf -Orlando, Al faro- hay elipsis larguísimas, y páginas enteras para contar un momento, lo que hace que el acceso a esta escritora no resulte fácil.

 El tiempo de la narración es la estructura cronológica, que puede ser lineal o no. Si no lo es, empleamos un término latino -in medias res- y un término inglés -flash back- que se complementan, pues el primero hace referencia al comienzo en un momento intermedio del relato y el segundo a la vuelta al pasado. Hay también dos términos griegos: analepsis, si el salto es hacia el pasado, y prolepsis, si es hacia el futuro.

 El tiempo del narrador no es especialmente frecuente. De él ya hemos hablado a propósito de Crónica de una muerte anunciada:

 http://lavidaqueyoveo2.blogspot.com.es/2013/10/el-narrador-documentado.html

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Ejemplos del cuento literario

 Entre los iniciadores de este género podemos nombrar a Edgar Allan Poe (1809 - 1849) y a Guy de Maupassant (1850 - 1893):

http://es.wikipedia.org/wiki/Edgar_Allan_Poe

http://es.wikipedia.org/wiki/Guy_de_Maupassant

En el S. XX ha habido numerosos autores de cuentos en Hispanomérica, de los que se puede destacar a dos argentinos, Jorge Luis Borges (1899 - 1986) y Julio Cortázar (1914 - 1984), y una uruguaya, Cristina Peri Rossi (1941-...)

http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Luis_Borges

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/borges/jlb.htm

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http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Cort%C3%A1zar

http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/cortazar/

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http://es.wikipedia.org/wiki/Cristina_Peri_Rossi

http://www.cristinaperirossi.es/

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En España están Carmen Martín Gaite (1925 - 2000), José María Merino (1941-...), Marina Mayoral (1941-...), Luis Mateo Díez (1942 - ...), Juan José Millás (1946-...), Laura Espido Freire (1974-...)...

es.wikipedia.org/wiki/Carmen_Martín_Gaite

http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Mateo_D%C3%ADez

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Vamos a ver dos relatos de Borges y Cortázar, La casa de Asterión  y Continuidad de los parques, respectivamente:  

 http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/borges/la_casa_de_asterion.htm 

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/continuidad_de_los_parques.htm
 

martes, 19 de noviembre de 2013

Más sobre el narrador

Podéis consultar este enlace al blog de Rosa Moreno, profesora de Lengua y Literatura en Consuegra (Toledo), y comparar lo que dice ella con lo que os he explicado yo:


http://rosamorenolengua.blogspot.com.es/2013/11/tipos-de-narrador.html

¿Hay muchas diferencias?

lunes, 18 de noviembre de 2013

Sobre la literatura germánica

  Jorge Luis Borges y Enrique Bernárdez coinciden en afirmar que la mejor literatura europea medieval es la germánica, y ello, sobre todo,  por dos motivos. El primero porque no es moralizante, no es dualista, en lugar de proponer modelos presenta realidades. Los personajes son complejos, tienen sus luces y sus sombras, y ni los buenos ganan ni los malos pierden. Borges hace ver que los escandinavos no sólo descubrieron América cinco siglos antes que Colón, sino que también inventaron la novela cinco siglos antes que Cervantes, pues la variedad de caracteres, tan típica de las sagas, es la base de la novela.

  ¿Significa eso que estamos ante una literatura moralmente indiferente? De ninguna manera, la realidad será como sea, pero el personaje mantiene su código y sus valores ante el éxito y ante la adversidad. Observa Régis Boyer que la ética vikinga no se basaba necesariamente en el valor sino en la palabra, que Loki, el dios del mal, no era mal visto tanto por ser maligno como por no tener palabra.

 El segundo motivo es el tipo de narrador de esta literatura, siempre observador, nunca omnisciente. Nos muestra a los personajes y sus hechos, pero nada nos dice de lo que pasa por su mente. Eso debe deducirlo el lector, que de ese modo se convierte en cómplice.

 Una paradoja: el más germanizado de los países latinos es, desde luego, Francia, pero resulta que tanto el Cantar de Mio Cid como el Cantar de los siete infantes de Lara son, curiosamente, obras mucho más germánicas que la Chanson de Roland.

domingo, 17 de noviembre de 2013

A la ribera del Duero

En el primer artículo de este mes, decía que ciertas reflexiones sobre la Literatura y sus implicaciones me habían venido a la mente en tierras sorianas, concretamente a orillas del Duero. ¿Qué tendrá esta provincia en general, y su capital y el río en particular para inspirar tanto?

http://lavidaqueyoveo2.blogspot.com.es/2013/11/moralidad-y-reflexiones.html

Ya cité a Bécquer y Machado en una entrada anterior:

http://lavidaqueyoveo2.blogspot.com.es/2013/01/cual-es-el-arbol-mas-tipico-de-los.html

También Gerardo Diego, quizás el más polifacético de los poetas del 27, nos dejó su excelente Romance del Duero:

http://www.poesi.as/gd10091.htm

Y no podemos dejar de escuchar a uno de los mejores grupos musicales de los 80, Gabinete Caligari:

http://www.youtube.com/watch?v=oQk3IdJGWKI 

Tanto el romance como la canción pueden venir muy bien como introducción a Machado. Quizás lo mejor del romance sea la 5ª estrofa, que puede relacionarse con Heráclito y Jorge Manrique.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Teo-, aristo- y democracia

 En su libro más famoso, El canon occidental, Harold Bloom nos dice que Giambattista Vico distinguía tres periodos en la historia de la literatura: teocrático, aristocrático y democrático, según que los protagonistas fueran los dioses, los héroes o la gente corriente.
  En el caso de la narrativa este criterio es fácil de aplicar: el mito, el poema épico y la novela. Con la dramática es un poco más difícil, pues en principio parece claro que la tragedia es teocrática y la comedia democrática, ¿dónde ponemos al drama?
  Además, aunque la tragedia clásica sea teocrática, en la tragedia moderna, iniciada por Shakespeare, el personaje ya no lucha contra los dioses ni contra el Hado, sino contra sí mismo.
  ¿Se puede aplicar este criterio a la lírica?

  Por otra parte, hay que ver las obras concretas. Por ejemplo, en la Odisea, los protagonistas son dioses y nobles, pero tienen las preocupaciones de la gente corriente: Odiseo es un rey que tiene trato con los dioses, pero lo que quiere es volver a su casa y reencontrar a su mujer, su hijo, su padre, sus sirvientes... Y Calipso puede ser una de las diosas más bellas pero en el fondo es una mujer sola que quiere tener un hombre a su lado.

 En suma, es un criterio que no se debe desechar a la ligera, pero tampoco debe aplicarse de forma excluyente.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Definición y estructura del texto narrativo

Texto narrativo es aquél en el que alguien cuenta unos hechos realizados por -u ocurridos a- unos personajes en un tiempo y un espacio.

Esta definición nos da los cinco elementos básicos en la estructura de los textos narrativos:

-narrador
-tiempo
-personajes
-espacio
-hechos

Al enumerarlos he alterado el orden, pues la progresión temporal es esencial a la narración.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La confesión de Don Juan

 
 Este relato del escritor checo Karel Capek (1890 - 1938) es interesante por varios motivos.

 http://www.lecturalia.com/autor/3629/karel-capek

http://www.iberlibro.com/confesi%C3%B3n-Don-Juan-Capek-Karel/11177353416/bd



Para empezar, nos muestra hasta dónde ha llegado la fama de Don Juan, un buen ejemplo de que los grandes personajes literarios son patrimonio de la humanidad. Y por lo tanto, son susceptibles de muchas interpretaciones, tantas como lectores.

Además, este autor nos presenta un Don Juan incapaz de amar, obsesionado no tanto por seducir a las mujeres como por demostrarse a sí mismo que es digno de ser amado por ellas. Dos años antes que Gregorio Marañón, Capek nos muestra el vacío que hay bajo la apariencia seductora de Don Juan.

http://es.wikipedia.org/wiki/Gregorio_Mara%C3%B1%C3%B3n

http://www.yopoeta.com/2011/03/resumen-don-juan-y-el-donjuanismo-de.html

Pero además, este relato es interesante estructuralmente. El narrador habla poco, limitándose a introducir a los personajes, y dejando que éstos lleven el peso del discurso, lo que acerca el texto al modo dramático. Y es Don Juan, herido en un duelo, el que menos habla, de modo que es caracterizado en ausencia.
El narrador apenas habla sobre Don Juan, habla primero el médico que le atiende y luego los dos sacerdotes que le confiesan. Así conocemos a Don Juan por lo que otros dicen de él, pero al mismo tiempo, aunque los sacerdotes no hablen de sí mismos, conocemos su carácter por lo que dicen de Don Juan.

Este texto pertenece a un libro titulado Apócrifos, colección de relatos ambientados en diversos momentos, desde la Prehistoria y los tiempos míticos -bíblicos y griegos-, hasta la época de Napoleón, y protagonizados por diversos personajes históricos y literarios.

 http://www.lecturalia.com/libro/25290/apocrifos

Es un libro muy recomendable.

martes, 12 de noviembre de 2013

Seguimos con el bestiario

 Una vez escrita la entrada de ayer, recordé que a este lado del Atlántico tenemos una novela que podía suministrar textos similares a los de ayer: un personaje que recuerda su experiencia en un barco ballenero, y el oso visto como un animal noble. Me refiero a El bosque animado, de Wenceslao Fernández Flórez:

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/fernandez_florez.htm

http://www.planetadelibros.com/el-bosque-animado-libro-47906.html

De esta novela también tenemos película, dirigida a finales de los años ochenta por José Luis Cuerda:


http://www.filmaffinity.com/es/film962541.html

lunes, 11 de noviembre de 2013

Sobre noviembre

  Noviembre tiene fama de ser un mes triste, y una de las mejores muestras literarias de tal idea se ve en el primer capítulo de  Moby Dick:

   Llamadme Ismael. Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía  y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un noviembre húmedo y lloviznoso; cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la hipocondría me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustitutivo de la pistola y la bala.

http://www.librosdearena.es/Biblioteca_pdf/Melville_Herman_Moby%20Dick_Ed%20perdidas_ilustraciones%20Fernando%20Gallego_jul2010.pdf

(pág. 27)

 Hoy, once de noviembre, era en tiempos paganos la Fiesta del Oso, el día en que éste iniciaba su letargo invernal hasta la primavera. Por tanto, era un día alegre, pues en él se celebraba la renovación de la vida, la conciencia de que el invierno no era muerte sino sueño. Buscando algún texto literario sobre el oso, he dado con estos fragmentos de la entrañable novela El rey de los osos, de James Oliver Curwood, en la que se basó la no menos entrañable película El oso, de Jean-Jacques Annaud:

   "Te aseguro, Jimmy, que no hay en la tierra animal que tenga el pelaje de colores más variados que los osos. He visto osos negros tan blancos como la nieve y osos grises más negros que cualquier oso negro. He visto osos negros de color canela, y también osos grises del mismo color, así como también amarillos, dorados y pardos, de todos los tonos imaginables. Son tan distintos en colores como en sus naturalezas y sus costumbres.

 Por lo que veo, la mayor parte de los naturalistas examinan un oso gris, por ejemplo, y con eso se creen ya autorizados para escribir sobre todos los osos grises en general. Y lo que escriben no es en modo alguno favorable a los pobres animales. No hay un solo libro que no los pinte como bestias temibles y como devoradores de hombres. Pero el oso gris no ataca ni devora nunca al hombre, a no ser que se le irrite. Es tan curioso como un niño, y si no se le molesta, es un animal pacífico. La mayor parte de ellos son vegetarianos, y muy pocos son los que comen carne. He visto osos grises atacar cabras, ovejas y renos, y a otros, en cambio, vivir en una región abundante en caza sin el menos deseo de atacar a los demás animales. Son muy curiosos, Jimmy, y se puede decir mucho de ellos sin tener que decir tonterías.

(...)

 -Pues yo empiezo a quererlos también, Bruce -contestó Langdon después de una ligera pausa-. No comprendo por qué, pero hay algo en los osos que obliga a quererlos. En adelante, cuando hayamos matado a este oso gris que perseguimos, no pienso acabar con ninguno más. Será mi último oso. ¡Y pensar -añadió con ira-, que no hay en todo Canadá una época de veda para los pobres osos! Los matan de todas formas posibles, con veneno, con trampas, de cualquier manera. Se les puede matar tranquilamente en sus cuevas con sus crías, y yo mismo, Dios me perdone, he hecho lo mismo. Somos unos malvados, Bruce. Muchas veces he pensado que el hombre es un criminal por el solo hecho de llevar un rifle. Pero, a pesar de todo, seguimos matándolos.

-Está en nuestra sangre -contestó Bruce sin conmoverse-. ¿Has conocido a alguien a quien no le guste ser testigo de la muerte de los demás? ¿No formamos corro, como cuervos, en torno a un pobre caballo que se muere, lo mismo que cuando un hombre ha quedado destrozado por un accidende? Si no hubiese leyes, ten por seguro, Jimmy, que los hombres se matarían unos a otros por gusto. Esta afición a matar ha nacido con nosotros.
-Y las víctimas son los pobres animales. Tienes razón, Bruce. Y cuando no podemos matarlos, declaramos guerras. 



 http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/curwood.htm

 http://en.wikipedia.org/wiki/James_Oliver_Curwood

 http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article2215.html

sábado, 9 de noviembre de 2013

Amor post mortem

Este tópico se suele ejemplificar con el que posiblemente sea el más memorable de los sonetos de Quevedo:


http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/esp/quevedo/cerrar_podra_mis_ojos_la_postrera.htm

De lo mucho que se puede decir de este poema, me viene ahora a la mente la enumeración final, con esas tres muestras de sujeto + subordinada adjetiva en el primer terceto y los correspondientes predicados en el segundo. Quizás el segundo de éstos -verso nº 13- sea uno de los mejores versos de la poesía de todos los tiempos:

           serán ceniza más tendrán sentido

Vamos un poco al otro lado del Atlántico, para ver cómo Gabriel García Márquez trata el tópico en este fragmento de  Cien años de soledad:

(...) Conscientes de aquella amenaza, Aureliano y Amaranta Úrsula pasaron los últimos meses tomados de la mano, terminando con amores de lealtad el hijo empezado con desafueros de fornicación. De noche, abrazados en la cama, no los amedrentaban las explosiones sublunares de las hormigas, ni el fragor de las polillas, ni el silbido constante y nítido del crecimiento de la maleza en los cuartos vecinos. Muchas veces fueron despertados por el tráfago de los muertos. Oyeron a Úrsula peleando con las leyes de la creación para preservar la estirpe, y a José Arcadio Buendía buscando la verdad quimérica de los grandes inventos, y a Fernanda rezando,  y al coronel Aureliano Buendía embruteciéndose con engaños de guerras y pescaditos de oro, y a Aureliano Segundo agonizando de soledad en el aturdimiento de las parrandas, y entonces aprendieron que las obsesiones dominantes prevalecen contra la muerte, y volvieron a ser felices con la certidumbre de que ellos seguirían amándose con sus naturalezas de aparecidos, mucho después de que otras especies de animales futuros les arrebataran a los insectos el paraíso de miseria que los insectos estaban acabando de arrebatarles a los hombres. 

En este texto se ven algunos elementos barrocos, sobre todo el procedimiento diseminativo-recolectivo, aquí aplicado a la familia Buendía. También puede verse cómo GGM juega con el tiempo, tanto hacia el pasado, al enumerar a los Buendía, como hacia el futuro, en las tres últimas líneas. Aquí está una de las frases más bellas de toda la novela -y tiene muchas-, perfectamente comparable a la primera y a la última.

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Y ahora subimos un poco al norte, con Edgar Allan Poe (1809 - 1849):

http://es.wikipedia.org/wiki/Annabel_Lee

http://www.literatura.us/idiomas/eap_lee.html

Este poema, típicamente romántico, lo podemos escuchar en la voz de Santiago Auserón (a ) Juan Perro, cuando era el cantante de Radio Futura:

http://www.youtube.com/watch?v=BuZMhbU5TPY

 Buen ejemplo de cómo los tópicos aparecen en distintas épocas y lugares, y en distintas artes.

martes, 5 de noviembre de 2013

La jura de Santa Gadea

Éste es uno de los más famosos romances medievales:

http://www.poesi.as/indx0023.htm

Lo primero que hay que saber de este texto es que es falso: la jura de Santa Gadea nunca tuvo lugar. ¿Por qué desterró entonces el rey Alfonso a Rodrigo Díaz de Vivar? Por algo mucho más prosaico: haberse quedado dinero de unos impuestos, lo que demuestra que hace mil años las cosas no eran tan distintas a las de ahora. Pero claro, el héroe de un poema épico no podía ser corrupto.
Por tanto este texto es útil para ver la mitificación de personajes históricos, o por lo menos la idealización de personajes que tuvieron luces y sombras. Suelo decir que con el Cid pasa como con Jesucristo: alguien tuvo que fundar la religión cristiana, pero de ese alguien, ¿hay que creer todo lo que cuentan los Evangelios? Del mismo modo, Rodrigo Díaz de Vivar es un personaje histórico pero el Cid, aun llamándose igual, es un personaje literario.

El Cid llega a amenazar de muerte al rey, y añade circunstancias que pueden hacer más deshonrosa la muerte, así en los versos:

Villanos mátente, Alfonso,
 villanos, que non fidalgos.
De las Asturias de Oviedo,
que no sean castellanos.

Ni siquiera hidalgos, el grado más bajo de nobleza, sino villanos habían de ser los ejecutores, y encima asturianos. Se ve que en aquella época morir a manos de un asturiano debía ser la mayor deshonra. Y eso que la mujer del Cid era asturiana.

Los instrumentos de la muerte también aumentan la deshonra:

Mátente con aguijadas,
no con lanzas ni con dardos;
con cuchillos cachicuernos,
no con puñales dorados. 

Para empezar, el Cid ni siquiera menciona la espada, el arma noble, y excluye a continuación las armas de los infantes, lanzas y dardos (1), para nombrar la aguijada, el palo de guiar a los bueyes, lo que supone nada menos que animalizar al rey. Y vaya animalización: un animal manso, cornudo, castrado y de no mucha inteligencia.
En todo caso abre la posibilidad del uso de otra arma, aunque villana al fin y al cabo: cuchillos cachicuernos, de categoría evidentemente inferior a puñales dorados
Unos cuantos siglos después, García Márquez contará esto mismo en Crónica de una muerte anunciada: los gemelos Vicario matarán a Santiago Nasar con cuchillos porqueros.

(1) Es de suponer que este término englobaba dardos de mano, flechas, proyectiles de ballesta...

lunes, 4 de noviembre de 2013

Moralidad y reflexiones

La literatura no tiene dimensión moral. Pero como dicho así puede resultar un poco tajante, a lo mejor hay que decir que sí la tiene, pero a su manera. Que la literatura no debe presentar modelos de comportamiento sino incitar a la reflexión.

Ni Edipo ni Electra ni Medea son modelos de comportamiento, pero antes de juzgarlos debemos tener en cuenta:

A) SUS CIRCUNSTANCIAS

   Edipo es un juguete del destino, Electra quiere vengar la muerte de su padre -muerte que ha sido producto de un equívoco y ha ido asociada a un adulterio- y Medea actúa por despecho cuando, tras toda una vida con Jasón éste la deja por otra más joven, más guapa y más rica. Por lo general, los criminales de las obras clásicas no son psicópatas.


B) SU PROYECCIÓN 

 Si más de veinte siglos después seguimos hablando de complejo de Edipo, complejo de Electra, síndrome de Medea eso quiere decir que estos personajes encarnan tendencias que están ahí, que no debemos ignorar ni disimular. Por tanto, leer estas obras ayuda al lector a conocerse a sí mismo.

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 He citado a estos tres personajes de tragedia, y también podía citar a Don Juan Tenorio, el cual encarna una tendencia tan universal, que las principales literaturas europeas lo han recreado una y otra vez.

 En suma, los personajes literarios no deben ser encumbrados ni condenados a la ligera, pero debemos reflexionar sobre ellos, su carácter, sus motivos... El derecho del autor a mostrar el lado oscuro de la condición humana debe acompañarse de la obligación de hacer reflexionar al lector.

 Me vinieron estos pensamientos el pasado viernes, paseando bajo la sombra de los chopos, fresnos y abedules que crecen a orillas del Duero, el río que inspiró a Bécquer, Machado, Gerardo Diego, Jaime Urrutia... Sí, los profesores de Literatura somos gente muy rara.