La vida que yo veo

Éste es el blog de Javier Pérez, profesor de Lengua y Literatura del IES "Pedro de Ursúa" de Mendillorri (Pamplona)

domingo, 7 de abril de 2013

Infierno, canto I

  En medio del camino de la vida, perdido me hallé un día en selva oscura por haberme apartado del camino recto. ¡Cuán penoso me sería decir lo salvaje, áspera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo renueva mi temor, temor tan triste que la muerte no lo es tanto! Pero antes de hablar del bien que allí encontré revelaré las demás cosas que he visto. No sabré decir fijamente cómo entré allí; tan adormecido estaba cuando abandoné el verdadero camino. Pero al llegar al pie de una pendiente, donde terminaba el valle que me había llenado de miedo el corazón, miré hacia arriba y vi su cima revestida ya de los rayos del planeta que nos guía con seguridad por todos los senderos. Entonces se calmó algún tanto el miedo que había permanecido en el lago de mi corazón durante la noche que pasé con tanta angustia; y del mismo modo que aquél que, saliendo anhelante del piélago, al llegar a la playa se vuelve hacia las ondas peligrosas y las contempla, así mi espíritu, fugitivo aún, se volvió hacia atrás para mirar el trayecto del que no salió nunca nadie vivo.

¿Qué simboliza la selva en la que se halla Dante? ¿Cómo ha entrado en ella? ¿Por qué dice que su temor es más triste que la muerte?¿Qué otro lugar aparece con el mismo simbolismo?


  Después, cuando di algún reposo a mi fatigado cuerpo, continué subiendo por la solitaria pendiente, procurando afirmar siempre aquel de mis pies que estuviera más bajo. Al poco aparecióseme un
leopardo, de rápidos movimientos y cubierto de manchada piel. No se quitaba de mi vista, sino que interceptaba de tal modo mi camino que me volví muchas veces para retroceder. Era el tiempo en que apuntaba el día y el Sol subía rodeado de aquellas estrellas que estaban con él cuando el Amor divino imprimió el primer movimiento a todas las bellas cosas de la creación. Hora y estación tan dulces me daban motivo para augurar bien la pintada piel de aquella fiera, pero no tanto que no me infundiera terror el aspecto de un león que a su vez se me apareció.

Figuróseme que venía hacia mí, con la cabeza alta y con un hambre tan rabiosa que hasta el aire parecía temerle. Siguió a éste una loba, que, en medio de su delgadez, parecía cargada de deseos; loba que ha hecho vivir miserablemente a mucha gente. El fuego que despedían sus ojos me causó tal turbación que perdí la esperanza de llegar a la cima. Y así como el que se deleita en atesorar se entristece cuando sufre una pérdida y la llora en todos sus pensamientos, así me sucedió con aquella inquieta fiera, que, viniendo a mi encuentro, poco a poco me empujaba hacia donde el sol se oculta.


  ¿Qué simboliza cada una de las tres fieras que ve Dante? ¿Cuál le resulta más atractiva? ¿Cuál más desesperante? ¿Por qué? ¿Qué puede significar la frase en cursiva?

  Mientras yo retrocedía hacia el valle se presentó a mi vista uno que por su prolongado silencio parecía mudo.
 -Piedad de mí -le dije- seas sombra u hombre verdadero.
 -No soy ya hombre pero lo he sido. Mis padres fueron lombardos y ambos tuvieron a Mantua por patria. Nací en tiempos de Julio César, ya a finales, y vi a Roma bajo el mando del buen Augusto, en tiempos de los dioses falsos y engañosos. Poeta fui y canté a aquel piadoso hijo de Anquises que huyó después del incendi  de la soberbia Ilión. Pero, ¿por qué te entregas de nuevo a tu aflicción? ¿Por qué no asciendes al delicioso monte que es causa y principio de todo goce?

 ¿Quién es este personaje? ¿A qué obra suya se hace referencia? ¿Qué es el monte al que Dante quería subir?

  Ahora, por tu bien, pienso y veo claramente que debes seguirme; yo seré tu guía y te sacaré de aquí para llevarte a un lugar eterno, donde oirás aullidos desesperados; verás a los espíritus dolientes de los antiguos condenados que esperan entre gritos la segunda muerte. Verás después a los que también están entre las llamas, pero contentos porque esperan, cuando llegue la ocasión, tener un puesto entre los bienaventurados. Si quieres después subir hasta estos últimos, te acompañará en este viaje un alma más digna que yo...

 ¿Qué lugares va a visitar Dante? ¿Quién le guiará al final?

sábado, 6 de abril de 2013

Religión y literatura (II)

 En España el reinado de Carlos I (1517 - 1556) será tolerante y abierto a las influencias europeas, pero la lucha contra el protestantismo hará cambiar la situación y el reinado de Felipe II (1556 - 1598) supondrá una vuelta a posiciones tradicionalistas y cerradas, lo cual tendrá su reflejo en la literatura: al hedonismo pagano e italianizante suceden dos tendencias de corte religioso, la ascética y la mística.

 La ascética busca la retirada del mundo y el dominio de las pasiones y la mística cuenta cómo el alma que ya se ha purificado encuentra a Dios. Son las tres vías: purgativa, iluminativa y unitiva. Los dos principales representantes serán Fray Luis de León (1527 - 1591) y San Juan de la Cruz (1542 - 1591).

 Frente al carpe diem de la primera mitad del siglo, ahora el tópico dominante será el beatus ille -dichoso aquél-, que  también procede de unos versos de Horacio:

Dichoso aquél que lejos de los negocios,  

como la primitiva raza de los mortales,
los campos paternos con sus bueyes ara
sin someterse a la usura.

 Este tópico nos dice que la felicidad no está en tener ni ambicionar, sino en sentirse en paz consigo mismo y en armonía con el resto del mundo. Lo veremos constantemente en los versos de Fray Luis, como por ejemplo éstos que escribió en prisión:

 Aquí la envidia y mentira 
me tuvieron encerrado. 
Dichoso el humilde estado 
del sabio que se retira 
de aqueste mundo malvado 
y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se acompasa
y a solas su vida pasa 
ni envidiado ni envidioso.

 O en su obra más famosa, Oda a la vida retirada:

 Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido. 


http://users.ipfw.edu/jehle/poesia/vidareti.htm

De ambos poemas:

-mide los versos y señala la rima
-señala figuras literarias
-presencia del yo lírico
-opinión personal.

viernes, 5 de abril de 2013

Religión y literatura (I)

  El principal rasgo de la historia religiosa del Renacimiento es la reforma, fenómeno en el que podemos destacar tres fases:

-reforma católica
-reforma protestante
-contrarreforma

 Como veíamos a propósito de la poesía goliardesca, ya en la Baja Edad Media había conciencia de que el mundo católico estaba en crisis, y algunos pensadores buscarán remedio. En España el cardenal Cisneros (1436 - 1517) se preocupará de difundir bien los fundamentos del dogma y la moral, así como de endurecer la disciplina eclesiástica, mientras que en Holanda Erasmo de Rotterdam, (1466 - 1536) propugnará una religiosidad más auténtica, más centrada en la conciencia y el comportamiento individuales. Éstos son reformistas católicos.
 Pero otros irán más allá, proponiendo cambios extremos y cuestionándose la autoridad papal. Empezará en Alemania Lutero (1483 - 1546) y seguirán en Suiza Calvino (1509 - 1564) y Zwingli (1484 - 1531), y en Inglaterra Enrique VIII (1491 - 1547). Una nueva división se establece en Europa: los países latinos seguirán siendo católicos y los germanos devendrán protestantes. Empieza una serie de conflictos políticos y bélicos que desembocarán, un siglo más tarde, en la Guerra de los Treinta Años (1618 - 1648), una de las más crueles de toda la historia europea.
 La presencia de un enemigo externo hace olvidar los problemas internos, y así ocurrirá en el mundo católico, pues a la reforma protestante se opondrá la contrarreforma, materializada en el Concilio de Trento (1545 - 1563).
 La literatura no será ajena a todo esto y así veremos que ya en el Barroco, obras teatrales como El burlador de Sevilla y El condenado por desconfiado, de Tirso de Molina (1584 - 1648), y La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca (1600 - 1681) defienden la visión católica del libre albedrío frente a la idea protestante de la predestinación. Pero en el Renacimiento la literatura religiosa tiene todavía otro enfoque, como vamos a ver en el punto siguiente.