La vida que yo veo

Éste es el blog de Javier Pérez, profesor de Lengua y Literatura del IES "Pedro de Ursúa" de Mendillorri (Pamplona)

lunes, 18 de febrero de 2013

Sobre las Coplas


Éste es el Epitafio a Alejandro Sawa, de Manuel Machado:

Jamás hombre más nacido
para el placer fue al dolor
más derecho.

Jamás ninguno ha caído
con facha de vencedor
tan deshecho.

Y es que él se daba a perder
como muchos a ganar
y su vida

por la falta de querer
y sobra de regalar
fue perdida.

¿Quién fue Alejandro Sawa? ¿A qué otros escritores inspiró?

La figura dominante en estos versos es la antítesis. Señala ejemplos.

Busca información sobre estas otras elegías:

POE, Edgar Allan: Annabel Lee, El cuervo
GARCÍA LORCA, Federico: Llanto por Ignacio Sánchez Mejías
HERNÁNDEZ, Miguel: Elegía a Ramón Sijé

Por como caracteriza Manrique a su padre, ¿cómo era el ideal del caballero cristiano? Cita versos donde aparezca este ideal.

Una de las coplas nos muestra cómo los cristianos habían copiado el concepto islámico de "guerra santa" y además nos habla de los papeles de cada estamento de la sociedad medieval. ¿Cuál es? ¿Cómo lo dice?


Fecha de entrega: 5 - III - 2013

A la Elegía a Ramón Sijé le puso música Joan Manuel Serrat. Aquí tenéis el vídeo.


 http://www.youtube.com/watch?v=vKPhKUCcIQc


domingo, 17 de febrero de 2013

AJEDREZ

El que quizás sea el mejor escritor hispanoparlante del S. XX, Jorge Luis Borges (1899 - 1986), también fue admirador de Omar y habló de él en varios de sus textos, como en este soneto doble:

I

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.


                                                                            
                                                                       II
                                                                  

                                                                   Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
                                                                   reina, torre directa y peón ladino
                                                                   sobre lo negro y blanco del camino
                                                                   buscan y libran su batalla armada.

                                                                   No saben que la mano señalada
           del jugador gobierna su destino,
           no saben que un rigor adamantino
           sujeta su albedrío y su jornada.

           También el jugador es prisionero
           (la sentencia es de Omar) de otro tablero
           de negras noches y de blancos días.

            Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
            ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
            de polvo y tiempo y sueño y agonías?








sábado, 16 de febrero de 2013

A propósito de Omar Xayyam

  Para empezar, aquí tenéis al onagro (Equus hemionus), pieza de caza muy apreciada por los reyes persas, especialmente por Vahram V (421 - 438), cuyo sobrenombre acabó siendo, precisamente, el nombre persa del onagro, Gur.

 Quizás no llame mucho la atención, pero es lo suficientemente rápido para dejar atrás tanto a caballos como a galgos y por eso su caza era toda una prueba de resistencia.                                               

                                                                                    Omar no habría nombrado a Vahram en sus versos si éste no hubiera sido un personaje conocido, incluso varios siglos después de su muerte, y el hecho es que la fama de cazador de Vahram ha dado origen a una rica iconografía durante más de mil años. Aquí lo vemos a lomos de camello, más práctico que el caballo para perseguir a los onagros hasta lo más profundo del desierto.
 Es posible que esta imagen, de influencia turca, se pintara por la misma época en que Omar escribía sus versos.










 Pero también se le representa montado en un dromedario, de donde se deduce que la escena transcurre en el extremo occidental de Persia, quizás al otro lado del Tigris. Esta imagen es contemporánea, como se ve por la indumentaria sasánida -corona, flecos- y por la falta de estribos.


                    

                                    



Estas otras pinturas, ya de finales de la Edad Media, nos muestran cacerías colectivas donde Vahram y sus compañeros dan caza no sólo al onagro sino también al león, leopardo, muflón, cabra montés, gacela, oso, etc.




miércoles, 6 de febrero de 2013

EL DISPARO PARTO



  La batalla de Alarcos (19 - VII - 1195) fue la última gran victoria musulmana sobre los cristianos y, a pesar de su escasa trascendencia, se recordó por mucho tiempo, como prueban, siglo y medio después, los versos del Arcipreste de Hita:

  ...más negra fue ésta / que non la de Alarcos.

y otro siglo más tarde, los de Manrique:


  Los placeres e dulçores
desta vida trabajada
que tenemos
no son sino corredores *
e la muerte la celada
en que caemos. 
 Non mirando a nuestro daño
corremos a rienda suelta
sin parar.
Desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta
no hay lugar. 

 Estos últimos hacen referencia, precisamente, a la trampa que los musulmanes tendieron a los cristianos mediante una táctica tan vieja como eficaz, que los árabes llamaban karr wa farr (carga y repliegue) y en castellano se denominó tornafuye. Veamos cómo nos la cuenta Juan Eslava Galán en su libro Historia de España contada para escépticos:

 El ejército cristiano resultó aniquilado. A los errores tácticos de sus generales cabe sumar los devastadores efectos de una nueva y mortífera arma almohade: un nutrido cuerpo de arqueros turcos contratados en Oriente. Estos sujetos eran capaces de disparar sus flechas con impresionante potencia, puntería y cadencia de tiro desde la misma grupa de las cabalgaduras lanzadas a galope. Curiosamente, la misma táctica de los partos que en la Antigüedad habían derrotado a griegos y romanos.

 Y así se explica que don Quijote le dijera a Sancho, mostrándole los dos "ejércitos":
                                                          
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     ...los partos, los medos, que pelean huyendo;





 Aunque en tiempos de Cervantes fueran los turcos los que llevaban a cabo esta táctica.













*La palabra corredores puede ser un falso amigo. Al leerla hoy podemos pensar en pasillos estrechos, ideales para tender una trampa, pero entonces designaba a los soldados de caballería ligera -arqueros a caballo en este caso- cuya principal función era reconocer el terreno y hostigar al enemigo.

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P.D.: Como sabemos, el nombre persa de la flecha, tigra, designa desde muy antiguo a un río y a un animal.









Pero las palabras cambian con el tiempo, de modo que los persas contemporáneos del Imperio Romano habían convertido tigra en tir, y así aprendieron los romanos esta palabra en el curso de sus guerras con los partos. Tanto impresionó a los romanos la destreza de los jinetes iranios en el manejo del arco que crearon a partir de dicho término el verbo tirare, cuyo primer significado fue "lanzar flechas", y luego se amplió, pasando a significar primero "lanzar cualquier proyectil", y por último "lanzar cualquier objeto, normalmente hacia abajo".
  ¿No resulta interesante saber que tigre y tirar son, etimológicamente, la misma palabra?