La vida que yo veo

Éste es el blog de Javier Pérez, profesor de Lengua y Literatura del IES "Pedro de Ursúa" de Mendillorri (Pamplona)

sábado, 16 de noviembre de 2013

Teo-, aristo- y democracia

 En su libro más famoso, El canon occidental, Harold Bloom nos dice que Giambattista Vico distinguía tres periodos en la historia de la literatura: teocrático, aristocrático y democrático, según que los protagonistas fueran los dioses, los héroes o la gente corriente.
  En el caso de la narrativa este criterio es fácil de aplicar: el mito, el poema épico y la novela. Con la dramática es un poco más difícil, pues en principio parece claro que la tragedia es teocrática y la comedia democrática, ¿dónde ponemos al drama?
  Además, aunque la tragedia clásica sea teocrática, en la tragedia moderna, iniciada por Shakespeare, el personaje ya no lucha contra los dioses ni contra el Hado, sino contra sí mismo.
  ¿Se puede aplicar este criterio a la lírica?

  Por otra parte, hay que ver las obras concretas. Por ejemplo, en la Odisea, los protagonistas son dioses y nobles, pero tienen las preocupaciones de la gente corriente: Odiseo es un rey que tiene trato con los dioses, pero lo que quiere es volver a su casa y reencontrar a su mujer, su hijo, su padre, sus sirvientes... Y Calipso puede ser una de las diosas más bellas pero en el fondo es una mujer sola que quiere tener un hombre a su lado.

 En suma, es un criterio que no se debe desechar a la ligera, pero tampoco debe aplicarse de forma excluyente.

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