La vida que yo veo

Éste es el blog de Javier Pérez, profesor de Lengua y Literatura del IES "Pedro de Ursúa" de Mendillorri (Pamplona)

viernes, 5 de abril de 2013

Religión y literatura (I)

  El principal rasgo de la historia religiosa del Renacimiento es la reforma, fenómeno en el que podemos destacar tres fases:

-reforma católica
-reforma protestante
-contrarreforma

 Como veíamos a propósito de la poesía goliardesca, ya en la Baja Edad Media había conciencia de que el mundo católico estaba en crisis, y algunos pensadores buscarán remedio. En España el cardenal Cisneros (1436 - 1517) se preocupará de difundir bien los fundamentos del dogma y la moral, así como de endurecer la disciplina eclesiástica, mientras que en Holanda Erasmo de Rotterdam, (1466 - 1536) propugnará una religiosidad más auténtica, más centrada en la conciencia y el comportamiento individuales. Éstos son reformistas católicos.
 Pero otros irán más allá, proponiendo cambios extremos y cuestionándose la autoridad papal. Empezará en Alemania Lutero (1483 - 1546) y seguirán en Suiza Calvino (1509 - 1564) y Zwingli (1484 - 1531), y en Inglaterra Enrique VIII (1491 - 1547). Una nueva división se establece en Europa: los países latinos seguirán siendo católicos y los germanos devendrán protestantes. Empieza una serie de conflictos políticos y bélicos que desembocarán, un siglo más tarde, en la Guerra de los Treinta Años (1618 - 1648), una de las más crueles de toda la historia europea.
 La presencia de un enemigo externo hace olvidar los problemas internos, y así ocurrirá en el mundo católico, pues a la reforma protestante se opondrá la contrarreforma, materializada en el Concilio de Trento (1545 - 1563).
 La literatura no será ajena a todo esto y así veremos que ya en el Barroco, obras teatrales como El burlador de Sevilla y El condenado por desconfiado, de Tirso de Molina (1584 - 1648), y La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca (1600 - 1681) defienden la visión católica del libre albedrío frente a la idea protestante de la predestinación. Pero en el Renacimiento la literatura religiosa tiene todavía otro enfoque, como vamos a ver en el punto siguiente.

No hay comentarios: