La vida que yo veo

Éste es el blog de Javier Pérez, profesor de Lengua y Literatura del IES "Pedro de Ursúa" de Mendillorri (Pamplona)

sábado, 16 de febrero de 2013

A propósito de Omar Xayyam

  Para empezar, aquí tenéis al onagro (Equus hemionus), pieza de caza muy apreciada por los reyes persas, especialmente por Vahram V (421 - 438), cuyo sobrenombre acabó siendo, precisamente, el nombre persa del onagro, Gur.

 Quizás no llame mucho la atención, pero es lo suficientemente rápido para dejar atrás tanto a caballos como a galgos y por eso su caza era toda una prueba de resistencia.                                               

                                                                                    Omar no habría nombrado a Vahram en sus versos si éste no hubiera sido un personaje conocido, incluso varios siglos después de su muerte, y el hecho es que la fama de cazador de Vahram ha dado origen a una rica iconografía durante más de mil años. Aquí lo vemos a lomos de camello, más práctico que el caballo para perseguir a los onagros hasta lo más profundo del desierto.
 Es posible que esta imagen, de influencia turca, se pintara por la misma época en que Omar escribía sus versos.










 Pero también se le representa montado en un dromedario, de donde se deduce que la escena transcurre en el extremo occidental de Persia, quizás al otro lado del Tigris. Esta imagen es contemporánea, como se ve por la indumentaria sasánida -corona, flecos- y por la falta de estribos.


                    

                                    



Estas otras pinturas, ya de finales de la Edad Media, nos muestran cacerías colectivas donde Vahram y sus compañeros dan caza no sólo al onagro sino también al león, leopardo, muflón, cabra montés, gacela, oso, etc.




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